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Miércoles 22 de Febrero del 2012
Nueva Cultura Laboral
 

Nueva Cultura Laboral I

Preámbulo

En los albores del siglo XXI la globalización y la integración económica, así como el avanzado desarrollo tecnolÓgico, constituyen fenÓmenos que han modificado la dinámica econÓmica mundial. En consecuencia, en distintas latitudes del orbe y en diversos ámbitos se han registrado transformaciones tendientes a crear condiciones más favorables para responder a las actuales circunstancias y desafios del nuevo entorno económico. De la consistencia, profundidad y eficacia de los cambios que se llevan a cabo dependerán, sin duda, el desarrollo y la competitividad de los paises en el escenario económico de las próximas décadas.

Nuestro país no ha sido ajeno a las transformaciones. En la esfera laboral, a través de la contratación colectiva sindicatos y empresas, con objetividad y visión de largo plazo, se han ido adaptando a los constantes cambios del entorno productivo y de la organización del trabajo.

El diálogo obrero-empresarial hacia una Nueva Cultura Laboral se inscriben en este contexto de cambio continuo. El diálogo ha sido posible gracias al empeño y la actitud abierta, decidida y responsable de las organizaciones obreras y empresariales participantes, conscientes de la necesidad de enfrentar exitosamente los cambios que se registran en la actividad productiva, tanto a nivel nacional como mundial.

La idea central que ha conducido este esfuerzo es la de alentar la cooperación entre los factores de la producción, así como los procesos educativos y de capacitación, al interior de los centros de trabajo y fuera de ellos, como los medios privilegiados para la valorización del trabajo humano, el aumento de la productividad y la satisfacción de las necesidades de los trabajadores y sus familias, lo que implica igualmente el reconocimiento de su cada vez más amplia capacidad de contribución a los procesos productivos.

El desarrollo de una Nueva Cultura Laboral implica un proceso que no se agota de una sola vez y para siempre, sino que supone un esfuerzo continuo, permanente y corresponsable de los factores productivos. Los resultados de este diálogo, que ahora se presentan a la sociedad como un conjunto de principios, constituyen el inicio de ese proceso que tendrá que materializarse en la experiencia diaria, en las fábricas, los centros de trabajo, los sindicatos las empresas y las escuelas.

El diálogo entre trabajadores y empresarios hacia una Nueva Cultura Laboral es resultado de la profunda convicción de que la concertación y la construcción de consensos, constituyen los métodos idóneos para superar cualquier confrontación, contribuir a afianzar la cultura democrática y alcanzar el desarrollo de nuestro país, con justicia social.

Una Nueva Cultura Laboral significa la contribución de los factores productivos para hacer de México un ejemplo de unidad, de solidaridad y esfuerzo compartido que favorezca la capacidad y confianza en nosotros mismos. Significa, así mismo el compromiso no sólo entre trabajadores y empresarios, sino con la sociedad y con el futuro de nuestra Patria.

I. Objetivos Centrales

La Nueva Cultura Laboral que proponen trabajadores y patronos está constituida por un conjunto de principios y normas de conducta cuyos objetivos centrales se enuncian en los siguientes planteamientos:

  1. Fomentar en todos los centros de trabajo, entre los trabajadores y empresarios, la revaloración del trabajo humano, otorgándole la dignidad que le corresponde como medio para la satisfacción de las necesidades materiales, sociales y culturales de los trabajadores y sus familias y como elemento fundamental en la empresa para alcanzar niveles superiores de productividad y competitividad.
  2. Propiciar niveles de remuneración justos y equitativos que promuevan un equilibrio armónico entre los factores de la producción, fomenten el desarrollo de la productividad y la competitividad y premien el esfuerzo individual y de grupo al interior de la empresa. El trabajo que posibilita la superación personal es garantía de paz social.
  3. Impulsar la capacidad de los trabajadores y de los empresarios como un proceso permanente y sistemático a lo largo de su vida activa, posibilitando así un más amplio dominio de su entorno laboral, y promoviendo en ellos una mayor capacidad de aportación a la tarea productiva, así como de adaptación al cambio, de tal manera que contribuya al desarrollo de sus capacidades y a su realización como seres humanos en el ámbito del trabajo.
  4. Favorecer que en los centros de trabajo se promueva el ciudadano del medio ambiente y la aplicación integral de las disposiciones relativas a seguridad e higiene, lo que incidirá en la salud y el bienestar de los trabajadores, así como en la productividad de las empresas.
  5. Estimular la creación de empleos y la preservación de los existentes mediante el uso racional de los recursos disponibles y la gestión en la empresa de una mayor capacidad de previsión y adaptación del cambio.
  6. Consolidar el diálogo y la concertación como los métodos idóneos para que las relaciones obrero-patronales se desarrollen en un clima de armonía.
  7. Promover, en el ámbito de sus respectivos intereses, el pleno cumplimiento de los derechos constitucionales, legales y contractuales de carácter laboral, y acuerdan por consenso que dichos derechos deben ejercerse siempre con responsabilidad y mutuo respeto.
  8. Reconocer, conforme a los principios establecidos en el artículo 123 constitucional, la importancia de dirimir las controversias ante los órganos jurisdiccionales encargados de impartir justicia laboral, pues ello contribuye a mantener el equilibrio entre los factores productivos.

II. Principios Básicos

Para lograr estos objetivos centrales es indispensable que los factores de la producción sustenten su relación en principios básicos de equidad que deben considerar, entre otros, los siguientes aspectos:

  1. La buena fe y la lealtad entre las partes son principios indispensables para el buen desarrollo de las relaciones laborales. Todos los sectores sociales deben estar convencidos y comprometidos para actuar de buena fe para la plena realización de la justicia y la equidad, debiendo afianzarse estos valores en las normas correspondientes.
  2. La resolución de controversias, ha de sustentarse en el marco de la ley, en los valores fundamentales de la justicia, la equidad y el diálogo, por lo que todos los sectores propiciarán el desarrollo de una nueva cultura laboral que promueva la consecución de los mismos.
  3. La determinación de generar una cultura nacional de productividad y calidad, que coadyuve a la preservación y fomento de las fuentes de empleo, en un marco de justicia y equidad social.
  4. Los trabajadores han de percibir una remuneración justa y tener acceso a servicios de seguridad social de la mayor calidad, indispensable para ellos y su familia, que les permitan asegurar un nivel digno de vida, durante y después de su actividad productiva, recibiendo siempre un trato respetuoso.
  5. El empresario ha de contar con el mejor desempeño de sus trabajadores, lo que permitirá elevar la productividad y competitividad, y con ello obtener un valor agregado que redunde en beneficio de la propia empresa, de los trabajadores y de la sociedad.

III. Principio de Ética en las Relaciones Laborales

Para alcanzar los objetivos de la Nueva Cultura Laboral, las partes en el diálogo acordaron promover los siguientes principios y reglas de carácter ético, en la inteligencia de que algunos de ellos están incorporados a las normas de la legislación laboral:

  1. Los trabajadores, los patrones, los sindicatos y las autoridades laborales deben impulsar una cultura de cumplimiento de las normas jurídicas, convencidos de los valores que las mismas promueven. Sólo conduciéndose siempre con una alta conciencia moral y en estricto apego a derecho, es posible preservar y crear fuentes ocupacionales y lograr la armonía social, contribuyendo así a la consolidación de una sociedad más libre, justa, próspera y democrática.
  2. Todos los sectores deben impulsar aquellas actitudes que fomenten la veracidad en las relaciones laborales y disuadir las conductas contrarias a este principio.
  3. La responsabilidad de los trabajadores, patrones y sindicatos, basada en principios éticos, debe ser el valor determinante de su conducta en los procesos productivos.
  4. El ejercicio de la representación legal, tanto de patrones como de trabajadores, deberá llevarse a cabo en estricto apego a principios éticos y jurídicos que permitan su sano y transparente desempeño.
  5. Los sectores productivos pugnarán siempre porque la legislación siga reconociendo la plena libertad de asociación, garantizada constitucionalmente.
  6. En congruencia con lo anterior, a continuación se señalan algunas de las conductas debidas de: trabajadores, patrones, sindicatos, así como autoridades laborales.

    Los trabajadores deberán:
    1. Asumir íntegramente sus responsabilidades en el trabajo.
    2. Preservar los bienes de la empresa.
    3. Actuar con honestidad en la ejecución de sus labores, orientados siempre por la verdad, probidad, esfuerzo, creatividad y productividad.
    4. Capacitarse para elevar la productividad como medio de superación.
    5. Realizar sus labores con la calidad, esmero y cuidado apropiados.
    6. Respetar a todos sus compañeros y al personal directivo de la empresa, procurando ayudarlos en todo aquello que tienda al mejor desempeño de su trabajo.
    7. Mantener una actitud de diálogo con todos los miembros de la empresa, personal directivo y demás trabajadores, privilegiando los argumentos apegados a la razón y a las normas.
    8. Guardar la lealtad y confidencialidad debidas respecto a los procesos productivos, administrativos y técnicos de la empresa en la que laboran.
    9. Abstenerse de obstaculizar la debida marcha de los procesos laborales.
    10. Considerar la participación sindical como un medio para hacer efectiva la defensa justa de los legítimos intereses de los agremiados.


    Los patrones deberán:
    1. Privilegiar el respeto, buen trato, y dignificación de los trabajadores, en un marco de justicia y equidad.
    2. Retribuir a los trabajadores con un salario remunerador conforme a lo que establece la Ley.
    3. Proporcionar a sus trabajadores la capacidad adecuada y los elementos necesarios para el buen desempeño de su trabajo, procurando tecnologíí, equipo y materia prima de calidad, a fin de alcanzar el mejoramiento sostenido de la productividad en la empresa, así como contribuir al fomento de las actividades culturales y deportivas.
    4. Cumplir sus obligaciones en materia de seguridad social y de vivienda para los trabajadores.
    5. Observar las medidas de seguridad e higiene y propiciar el desarrollo de un ambiente de trabajo que promueva la mejor protección de la salud de los trabajadores.
    6. Procurar una administración eficiente, que permita optimizar el uso de los recursos, organizando a sus trabajadores de forma productiva.
    7. Llevar a cabo la planeación de las empresas a mediano y largo plazo, de forma tal que, aun en caso de reestructuración de las mismas, se privilegie la preservación de la planta de empleo.
    8. Informar a quienes integran la empresa con oportunidad, claridad y veracidad la realidad del desempeño de la misma.
    9. Abstenerse de obstaculizar la debida marcha de los procesos laborales.
    10. Desempeñar los puestos de representación empresarial con vocación de servicio.


    Los sindicatos de trabajadores y las asociaciones patronales, deberán:
    1. Conducirse apegado a derecho, con vocación de servicio y conforme a principios éticos en beneficio de sus asociados.
    2. Velar en todo momento por el mejoramiento y la defensa justa de los respectivos intereses de sus asociados.
    3. Mantener una actitud de diálogo, respeto, armonía y buena fe en todas las relaciones con su contraparte.
    4. En las revisiones salariales y contractuales, en su caso, acordar remuneraciones y prestaciones tales que satisfagan las necesidades normales de un jefe de familia en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria en sus hijos, teniendo siempre en cuenta la situación económica general del país y de las empresas en particular.
    5. En reconocimiento de la libertad de asociación, ceñirse siempre a conductas apegadas estrictamente a derecho, a fin de evitar las confrontaciones ilegales por la titularidad de los contratos colectivos.
    6. Llevar a cabo las elecciones sindicales que correspondan, en un clima de armonía, respeto y con sentido democrático.
    7. Salvaguardar el patrimonio sindical para alcanzar plenamente los fines de la organización.


    Las autoridades del trabajo deberán:
    1. Respetar los derechos de los trabajadores y de los patrones, procurando la armonía entre los factores productivos, en el marco de la ley.
    2. Promover la creación de condiciones adecuadas para el éxito de las empresas y el bienestar de los trabajadores.
    3. Actuar siempre apegadas a derecho y a principios éticos en beneficio de los mejores intereses de la sociedad.
    4. Ejercer sus atribuciones conforme al principio de legalidad, con un estricto sentido de justicia y equidad, y con probada honradez y eficiencia.
    5. Ser factor de confluencia de las partes, procurando la solución conciliatoria de los conflictos.
    6. En el caso de las autoridades, jurisdiccional, resolver los litigios de manera pronta, completa, justa e imparcial.
    7. Capacitarse y actualizarse permanentemente.
    8. Propiciar, vigilar y hacer que se cumplan las normas laborales.

IV. Principios en Materia de Derechos Laborales, Procuración e Impartición de Justicia Laboral

Desde el marco del Estado de derecho, obreros y empresarios reconocen la importancia de consolidar las cauces y los mecanismos jurídicos para acceder a una nueva cultura laboral, por lo que consideran procedente formular las siguientes propuestas:

  1. Es fundamental fomentar el respeto recíproco al ejercicio de los derechos laborales y procurar el ejercicio responsable de los mismos, para alcanzar el mejoramiento de los niveles de vida de los trabajadores y la preservación de las fuentes ocupacionales. Los sectores productivos están de acuerdo en promover el derecho al trabajo digno y socialmente útil para toda persona, mujeres y hombres, así como el derecho a servicios de seguridad social de la mayor calidad.
  2. Sin dejar de reconocer los avances registrados en materia de impartición de justicia laboral, aún persisten rezagos e insuficiencias. Por ello, a fin de robustecer el imperio del derecho, es necesario fortalecer y dinamizar la función jurisdiccional que asegure la impartición de justicia pronta e imparcial.
    En consecuencia, las partes han acordado hacer los siguientes planteamientos:
    1. La conciliación, previa o durante el procedimiento laboral, ha mostrado en la práctica ser un efectivo instrumento alterno de solución de controversias, por lo que debe impulsarse, pues al lograrse el acuerdo por esta via se pone término a un conflicto, sin necesidad de sujetarse a un proceso, el cual puede ser prolongado y oneroso para las partes.
    2. Se considera decisivo fortalecer a los órganos de impartici&oactute;n de justicia laboral para lograr el cabal acceso a la justicia en condiciones de equidad, en beneficio de los trabajadores y patrones. Por consiguiente, es de fundamental importancia robustecer la autonomía funcional de dichos órganos, con prevalencia de su composición tripartita y de los principios de justicia social consagrados en el artículo 123 constitucional, en aras de la armonía que debe regir entre los factores de la producción.

    Resulta necesario implantar la carrera judicial en el ámbito de la justicia laboral a fin de mejorar los métodos de selección, preparación y promoción, lo que redundará en un mayor profesionalismo de los juzgadores.
  3. Es importante ampliar y mejorar los servicios de asesoría jurídica gratuita en favor de los trabajadores que presentan las procuradurías de la defensa del trabajo, pues ello contribuirá a la plena vigencia de la garantía constitucional de acceso a la justicia, sobre todo, en beneficio de los trabajadores de escasos recursos. Ha de ponerse particular atención a la mayor preparaci´n profesional de los procuradores.

V. Principios en Materia Económica

Consideraciones Generales

Los sectores obrero y patronal, convencidos de que el problema económico y social más serio que enfrenta México es el de generar los empleos bien remunerados que se requieren tanto para absorber productivamente a las personas que se incorporan anualmente al mercado de trabajo, como para abatir el nivel de desempleo, formulan las siguientes consideraciones:

  1. Elúúnico camino viable para multiplicar los puestos de trabajo es producir las condiciones necesarias para que la economía mexicana crezca en forma dinámica y sostenida, de modo que se eviten los retrocesos derivados de las crisis.
  2. Los medios idóneos para satisfacer ese objetivo conjunto son la inversión y la productividad.
  3. Para incrementar el nivel de inversión es indispensable aumentar el ahorro interno, para lo cual se requiere mejorar la eficiencia, desarrollar y consolidar sistemas e instrumentos financieros y fortalecer un entorno de certidumbre y estabilidad, lo que a su vez propiciaría la inversión externa que la economía mexicana requiere en forma complementaria.
  4. La inversión en capital humano y una más eficiente asignación de los recursos productivos son los factores esenciales para aumentar la productividad y competitividad de la economía mexicana. En este sentido, se deben reforzar las políticas orientadas a elevar los niveles de educación y capacitación de la población, así como aquellas dirigidas a eliminar los factores que limitan un desarrollo económico sano.
  5. México no debe permanecer ajeno al entorno de globalización y de alta competitividad que caracteriza a la economía mundial, pues de hacerlo se limitaría la capacidad de crecimiento económico y de generación de empleos bien remunerados.

VI. Consideraciones en Materia de Educación, Capacitación y Productividad

Reconociendo la importancia de la educación y la capacitación para introducir un cambio de actitudes y conductas que promuevan la creación de una nueva cultura laboral, y para elevar la productividad de los trabajadores y de las empresas, se formulan las siguientes consideraciones:

  1. Hoy en día, los procesos productivos no sólo requieren de equipos y tecnología de punta compatible con el aprovechamiento productivo de la mano de obra, sino también de una nuevas formas de gestión, organización y capacitación para el trabajo productivo, que además de propiciar el uso racional y eficiente de los recursos disponibles en las empresas, así como el respeto al medio ambiente, estimulen la capacidad de innovación, el potencial creativo y la superación intelectual de los trabajadores.

    La transformación productiva y organizacional implica que tanto trabajadores como empresarios adquieran y actualicen permanentemente conocimientos, habilidades y destrezas, tanto para el trabajo como para la actividad empresarial, respectivamente.
  2. La educación y la capacitación, además de ser fuentes fundamentales de productividad y eficiencia en las empresas y de inculcar valores como los de responsabilidad, solidaridad, superación continua, capacidad de adaptación al cambio y trabajo en equipo, entre otros.
  3. La persona encuentra en el proceso de educación y capacitación el medio para ejercer plenamente su libertad con responsabilidad, para su propia realización y, en consecuencia, la de su sociedad, proceso básico que se debe dar a partir de las familias, las escuelas, los sindicatos y los propios centros de trabajo.
  4. La antigüedad debe tener como reconocimiento prestaciones económicas, vacaciones y primas, entre otros estímulos.
    Debe señalarse que la promoción a puestos de categoría superior han de realizarse con base en la capacidad del individuo, y en caso de que los trabajadores demuestren estar igualmente capacitados, en términos de aptitudes y eficiencia, habrá de promoverse, en igualdad de circunstancias, a quien goce de mayor antigüedad.
  5. Con objeto de aumentar la productividad en los centros de trabajo y en la economía en su conjunto, los lineamientos que se deben seguir en el esfuerzo educativo y capacitador se sintetizan en los siguientes puntos:
    1. Debe promoverse que en los planes de estudios de los diversos niveles educativos y en los programas de capacitación se incluyan contenidos que fomenten valores fundamentales como la calidad, la productividad, el respeto, la justicia, la equidad y el reconocimiento del trabajo como una vía para el progreso personal y colectivo.
    2. Es necesario reforzar los valores en la formación personal, así como en la vida cívica y social. Educar, enseñar, demostrar e impulsar los valores de trabajo como ámbito para la completa expresión y crecimiento de la persona. Debe educarse para la responsabilidad y la excelencia.
    3. En cumplimiento de los principios normativos que ordena nuestra Constitución Política y la Ley Federal del Trabajo, debe fomentarse una cultura de la capacitación para que ésta sea asumida por trabajadores y empresarios como un valor esencial para el mejoramiento de la productividad y la superación personal.

Mediante la educación, estaremos incidiendo en un cambio de actitudes y conductas que contribuyan a crear una nueva cultura laboral que rebase los límites de la simple instrucción técnica, capacitación y adiestramiento para el trabajo. Así mismo, se deben preservar y potenciar aquellos valores y tradiciones culturales que definen e identifican nuestra nacionalidad.
Por lo anterior, trabajadores, empresas, sindicatos y autoridades, en un esfuerzo corresponsable, deben privilegiar la educación y la formación para que la nueva cultura de trabajo sea una realidad que enriquezca a la sociedad mexicana.

Nueva Cultura Laboral II

Hagamos un poco de historia sobre el proyecto de la Nueva Cultura Laboral; vayamos hacia atrás, siempre con la mira puesta hacia enfrente.

Ante la crisis económica mexicana de 1994 y 1995, el panorama a corto y mediano plazos se mostraba complejo. La severa disminución de la actividad económica trajo como consecuencias el cierre de empresas y la pérdida de empleo. El panorama desesperó y frustró a toda la sociedad.

Enfrentar la situación exigió no sólo del gobierno y de los partidos políticos, sino de la sociedad civil, los empresarios y los sindicatos, respuestas ambiciosas e innovadoras.
Y una de ellas salió de un segmento de los sectores productivos: había que generar un cambio de paradigma en toda la sociedad, era necesario crear un ideal y convocar a todos. Se trataba de construir y hacer vida una visión de la cultura laboral.
En ese entonces, tanto los empleadores como los trabajadores se comprometieron a llevar a cabo la tarea.

Con la llegada del nuevo siglo y del nuevo régimen, el proyecto se convirtió en un compromiso dentro del Programa de Gobierno, cuya ejecución corresponde hoy a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, encargada de propiciar el diálogo con todos los sectores productivos, el diálogo social.
Así, con una visión de largo plazo, hacia 2025, se estableció una Nueva Cultura Laboral como política del Estado, es decir, independientemente del partido político que gobierne.

Se trata del diseño del futuro de México en el ámbito laboral, como el lugar donde a través del trabajo productivo, las mexicanas y los mexicanos tengamos un nivel de vida acorde con nuestra dignidad. Esto, inspirado en un ideal colectivo que nos permita enfrentar el futuro de una mejor manera, a través de la transformación no sólo de las instituciones y del discurso de economía política, sino de cada una de las personas.
Y la plataforma de un cambio de tal magnitud, sólo puede constituirse a partir de la educación y del trabajo productivo.

La Nueva Cultura Laboral

El cambio que me hace ser:

  • Mejor persona
  • Mejor empleado
  • Mejor mexicano
  • Mejor trabajador
  • Más participativo

El cambio que me hace sentir:

  • Más satisfecho
  • Más productivo
  • Más responsable
  • Más creativo

Qué es la cultura?
Para entender la nueva visión que planteamos, es necesario analizar cada una de sus partes.

El término Cultura se refiere a modos de vida e incluye:

  • Tradiciones
  • Creencias
  • Conjunto de valores
  • Arte
  • Invenciones
  • Tecnología

Todos estos aspectos que vamos cultivando a lo largo de la vida, podemos mantenerlos como están o modificarlos de acuerdo con los conocimientos que adquirimos y con la experiencia que acumulamos a lo largo de los años.

La cultura individual es la que posee una persona cuando se cultiva a sí misma, a través de la educación y de la capacitación. Todo eso que proyecta hacia fuera y hacia los demás, es la dimensión social de la cultura y puede verse en la cocina, en la literatura, en los cuadros, en las costumbres, en la forma de trabajar.

Cuando hablamos de una nueva visión de la cultura, lo que buscamos es enfatizar en algunos valores y conductas que nos permitan desarrollarnos como sociedad en forma positiva e integral. También nos referimos a que podemos erradicar aquellas actitudes que no son aceptadas por todos, pero se toleran.

Hay muchos ejemplos que podemos observar todos los dias en nuestro entorno: existen empleadores que tienen la posibilidad de pagar salarios mas justos pero no lo hacen; hay trabajadores que no se esfuerzan lo suficiente para desempeñar su trabajo con calidad y con una mayor productividad, y hay personas que para resolver alguna falta, recurren a la mordida, sin darse cuenta de que con ello distorsionan un comportamiento social.

Para que México avance, necesitamos lograr un cambio cultural y trabajar a través del aprendizaje, para incorporar o cambiar conductas ante nuevas situaciones, y fortalecer los valores que contribuyen al desarrollo de nuestra sociedad, en todos los ámbitos y en todos los aspectos.

México Necesita un Cambio

  • Para transformar la mentalidad y la actitud en la forma de entender y de efectuar el trabajo cotidiano, a fin de lograr un mejor trato en los centros de trabajo y un mejor desempeño laboral.
  • Para fomentar los valores del trabajo, como son la responsabilidad, la disciplina, la laboriosidad, la honestidad y la solidaridad, entre otros.
  • Para revalorar la igual dignidad entre todas las personas, trabajadores y empleadores, y para que haya una mejor relación entre todos.
  • Para fomentar nuevas relaciones basadas en el respeto a los deberes y en el cumplimiento puntual de las obligaciones.
  • Para buscar el desarrollo integral de las personas a través de la capacitación, y con ello elevar tambien la productividad individual y de las empresas.
  • Para conservar los empleos y crear otros, sin perder de vista la situación económica de la empresa y del País.
  • Para que el diálogo social sea un factor de unidad y conciliación entre los sectores productivos y permita encontrar soluciones en beneficio de todos los mexicanos y las Mexicanas.
  • Para mejorar el nivel y la calidad de vida de los trabajadores y de sus familias.
  • Para que México sea más competitivo a nivel mundial, y atraiga las inversiones que hacen falta para la creación de nuevos empleos.
  • Para desterrar los vicios de la antigua forma de trabajar, e impulsar y promover las cualidades laborales que tenemos los mexicanos.

Prueba de que cambiar positivamente es posible, son algunos paises europeos. Y para muestra basta un botón. Preocupados por el problema de la contaminación y de la basura, y ante la gravedad de las consecuencias que este problema traería a las futuras generaciones, modificaron en forma conjunta su cultura ambiental.

Pero eso que suena tan sencillo, requirió forzosamente la participación de todos los habitantes, desde los niños hasta los adultos, para cambiar el comportamiento al que estaban acostumbrados. Eso es lo que se entiende como cambio cultural, porque a través del esfuerzo de cada uno, de la corresponsabilidad, se genera un beneficio para toda la sociedad, para el bien común.

De lo anterior podemos extraer dos valores, que son necesarios cultivar para lograr un cambio cultural:

  1. La corresponsabilidad.
    Quiere decir que la responsabilidad y los esfuerzos para lograr algo no dependen únicamente de una persona ni de un grupo, sino es necesario que todos trabajemos bajo un Proyecto Común, aun cuando nuestros deberes sean diferentes, para contribuir, en este caso concreto de ámbito laboral, a la permanencia de las fuentes de empleo, indispensables para el desarrollo de nuestro País.
  2. El bien común.
    Se trata del conjunto de condiciones que permiten y favorecen el desarrollo integral de todos los miembros de la comunidad. Cada generación debe cuidar los bienes y los recursos necesarios para las futuras generaciones.

La Nueva Cultura Laboral nos permitirá reforzar los valores positivos y general nuevas conductas que nos ayuden a ser más productivos y competitivos.

No podemos olvidar que hoy vivimos un fenómeno que se llama Globalización. Hemos entrado en un periodo de apertura donde muchos productos mexicanos van a otras partes del mundo y lo que se fabrica en otros paises llega aquí. Esa Globalización es una oportunidad para crear nuevas fuentes de empleo, pero puede convertirse en una amenaza, si se pierden posibilidades de trabajo, o si se cierran empresas.

Convertir esa amenaza en una oportunidad depende del esfuerzo conjunto, es decir, de la corresponsabilidad. Necesitamos que los productos que se fabrican en México sean buenos y se vendan a precios razonables, para competir en el mercado internacional.

A ese respecto, la Nueva Cultura Laboral nos permitirá reforzar y generar nuevos valores y conductas que nos ayudan a ser más productivos y competitivos. Una clave para ello es el diálogo continuo entre el personal operativo y la dirección de la empresa, sin perder de vista que mantener las fuentes de empleo requiere del esfuerzo de todos.

Los Valores

El crecimiento de nuestro País necesita que cada persona asuma un cambio positivo de actitudes y de conductas en el trabajo: orden, limpieza, puntualidad, responsabilidad, deseo de superación, honradez, amor al trabajo, ahorro e inversión; respeto al derecho de los demás, un círculo virtuoso.

Los estudios de las ciencias sociales han descubierto que una de las formas más efectivas de romper los círculos viciosos consiste en crear “círculos virtuosos”, es decir, procesos positivos integrados por una sucesión de causas y efectos. El círculo se cierra cuando el efecto final da lugar otra vez a la causa inicial, de modo que el proceso completo se repite una y otra vez, de manera circular.

En el caso de la Nueva Cultura Laboral, el secretario Carlos Abascal propone un círculo virtuoso, desarrollado a partir del reconocimiento, el respeto y la promoción de la dignidad de la persona. Reconocer, respetar y promover la dignidad personal es una forma de revalorar el trabajo, que deja de ser entendido como una mercancía para convertirse en una expresión, precisamente, de la dignidad de la persona; puesto que cada quien imprime su propio sello a todo lo que hace.

Así, el trabajo revalorado se convierte en un proceso permanente de educación, capacitación y formación integral que propicia el crecimiento de la persona. En este punto, ya no se trata de que cada quien tenga mas, sino de que cada persona sea mas.

Gracias a ese crecimiento integral, el trabajador comienza a desarrollarse de manera preactiva y solidaria con su empresa, que ahora es, más que una simple organización económica, una comunidad socialmente productiva.

Entendida y enriquecida así, la empresa y sus integrantes, los trabajadores, generan como consecuencia lógica elementos innovadores y de desarrollo tecnológico, con base en una mentalidad de uso responsable de los recursos naturales, para garantizar así el correcto funcionamiento de la comunidad empresarial y de su entorno.

Una vez que el proceso ha llegado hasta aquí, es posible detectar, como una consecuencia natural del nuevo modo de concebir el trabajo, un incremento de la productividad que permite, a su vez, generar más riqueza y distribuirla de una manera más equitativa, mas coherente con la actitud responsable de quienes la generan.

Como es lógico, los niveles de satisfacción personal del trabajador son mayores; el trabajo de cada quien y el beneficio que obtiene al hacerlo bien, producen, sumadas las individualidades, resultados tangibles y un incremento palpable de la unidad productiva como tal.

La satisfacción obtenida por todos los miembros de la empresa redunda en un abierto reconocimiento al trabajador, mayor respeto por su aportación a la comunidad y, como consecuencia de ello, la promoción de la dignidad personal de cada uno, resulto este que cierra el círculo virtuoso. Esta óptica permite entender que son trabajadores todas las personas inmersas en este proceso, incluidos los dueños y los administradores de la empresa. Todos son empresa porque la empresa es la suma de todos.

El desarrollo de este círculo virtuoso reclama, como condición para ser viable, la existencia del diálogo social; factor lubricante de las relaciones internas de la comunidad. No se trata de una imposición o de un modelo mágico, sino que requiere de una actitud de apertura al diálogo, en el que todos los involucrados en el proceso hablen sin prejuicios, se relacionen sin doblez y tengan la mira puesta en una meta común: la decisión de ser mejores.

Los Principios

México comienza a vivir el siglo XXI con una transición democrática fundada en el respeto a la dignidad de la persona, en la revalorización del trabajo como expresión de esa dignidad, en la capacitación para desarrollar el capital intelectual de todos los trabajadores y en propiciar su participación en los procesos productivos.

Esta nueva visión de la Cultura Laboral, contempla los siguientes principios:

  1. El trabajo humano tiene un valor ético y trascendente. Es la actividad física o intelectual que realiza el hombre para transformar la naturaleza en beneficio propio, para obtener la producción de un bien, un objeto o un servicio que satisface una necesidad socialmente útil.

    El trabajo es un derecho que perfecciona a la persona y la dignifica; tiene un valor por el simple hecho de que lo realice un hombre o una mujer y debe ser respetado como tal.
  2. Lo que determina el valor del trabajo es, en primer lugar, la dignidad de la persona. Todos los oficios y las profesiones son imprescindibles para una sociedad, por modestos que parezcan; cada uno de ellos es útil y merece reconocimiento social.
  3. El trabajo perfecciona a la persona, permite el sostenimiento propio y el de la familia, y es un medio para su desarrollo integral. Con nuestros conocimientos y con nuestras actividades laborales contribuimos al bien común.
  4. El trabajo es una fuente de derechos y obligaciones. Es responsabilidad de los trabajadores, de los patrones, de los sindicatos y de las autoridades laborales impulsar su cumplimiento de acuerdo con la ley. Lo que es una obligación del empleador, significa al mismo tiempo un derecho del trabajador, así como las obligaciones de los trabajadores se refieren a los derechos del empleador, aunque existen algunos que les corresponden a las dos partes.

    Un valor muy importante para el cumplimiento de las obligaciones es la autoexigencia, es decir, que cada quien dé lo mejor de sí mismo y haga las cosas bien desde el principio.
  5. Productividad, calidad y competitividad. La empresa, como una comunidad humana productiva, es el lugar donde confluyen trabajadores, directivos e inversionistas. Una empresa no puede existir sin los trabajadores, pero tampoco sin alguien que aporte y arriesgue su dinero. Tanto los empleadores como los trabajadores necesitan de la cooperación y del esfuerzo mutuo para poder lograr el éxito y la subsistencia del cualquier negocio.

    Como sucede en todo centro de trabajo, es necesario que entre las partes existan una buena comunicación y que se ayuden mutuamente, con la disposición de poner cada uno sus conocimientos y sus talentos al servicio del otro.
  6. El trabajo en equipo. Cada uno de nosotros tenemos cualidades y talentos diferentes. No es igual ni a fuerza, ni la salud, ni los conocimientos y las habilidades, ni las características de todos. Esto hace que la participación de cada uno en un proceso laboral sea de gran importancia y que no se pueda sustituir ni reemplazar.

    Cuando aprendemos a hacer algo muy bien, podemos ayudar a los demás a mejorar su trabajo. Ese apoyo es una responsabilidad social. Laborar en equipo, auxiliando a quienes necesitan nuestra ayuda, también nos hace mejores personas. Cuando tenemos el conocimiento y la habilidad para enseñar a otros, somos subsidiarios con ellos, les enseñamos a que la siguiente vez no necesiten nuestra ayuda. Y si estamos conscientes de que una persona no puede hacer sola su trabajo y la apoyamos, somos solidarios.
  7. Una sociedad incluyente. En este caso hablamos de una comunidad de personas que, más allá de su género, su edad, su religión y su condición económica, física e intelectual, tiene acceso a las mismas oportunidades y a los mismos empleos. Esto es algo por lo que todos los mexicanos debemos luchar.

    Una sociedad es incluyente cuando considera importantes a determinados grupos de la población que en la actualidad se encuentran marginados, a pesar de que son productivos y tienen mucho que aportar dentro y fuera de la empresa, como son los adultos mayores, las mujeres y las personas con discapacidad, entre otros.

    Uno de los grandes beneficios de la Nueva Cultura Laboral es la inserción de la mujer en el mundo del trabajo. Ella ha adquirido en la sociedad actual una influencia, un peso y un poder jamás alcanzados hasta ahora. Al hablar de una sociedad incluyente nos referimos a que deben existir las mismas oportunidades de empleo para los hombres y para las mujeres, así como los mismos derechos y responsabilidades y el mismo respeto hacia las actividades que llevan a cabo.
  8. La capitalización para el crecimiento personal es indispensable para elevar el nivel de la vida de la sociedad y para lograrse la productividad. Ello trae como consecuencia una mejor remuneración.

    Cuando hablamos de productividad, nos referimos al logro de mejores rendimientos, productos y servicios en una empresa, esfuerzos que se reflejan en mejores ingresos.

    Mas allá de la tecnología, la capacitación es un factor que nos permite adquirir nuevos conocimientos y reforzar los que ya tenemos. Se trata de un aprendizaje técnico, para que realicemos nuestro trabajo de manera más eficiente, pero también de una formación intelectual, que contribuya a nuestro desarrollo integral.
  9. Solidaridad entre trabajadores y empleadores. Los esfuerzos por asegurar mayores beneficios a los trabajadores deben tener siempre en cuenta la situación económica del País y de las empresas.

    Cuando se revisan y se negocian los contratos colectivos de trabajo para mejorar los ingresos, debemos tomar en cuenta la situación por la que atraviesa la empresa. Si han tenido buenas utilidades, podemos esperar mejores prestaciones. Si, por el contrario, pasa por una situación difícil, deben prevalecer la conciencia y la solidaridad para no acabar con esa fuente de empleos.

    Es conveniente analizar también la situación económica del País, para comprender cómo afecta a nuestra situación laboral y, en consecuencia, encontrar soluciones viables que permitan obtener una remuneración justa y equitativa.
  10. Globalización y responsabilidad social. La globalización económica debe impulsar la creatividad, la responsabilidad social y la imaginación de todos los mexicanos.

    Cuando hablamos de globalización o mundialización nos referimos a que ya se han roto las barreras comerciales. Compiten todas las empresas que fabrican los mismos productos en todo el mundo. Ello nos obliga a ser creativos para ofrecer a los consumidores algo mas de lo que ofrecen nuestros competidores. Mejorar el proceso productivo implica que tanto los trabajadores como los empresarios adquieran y actualicen permanentemente sus conocimientos, sus habilidades y destrezas.

    Todo esto dará como resultado que los productos mexicanos sean reconocidos a nivel mundial por su calidad y por su precio, y que al lograr una mayor producción se creen más fuentes de empleo con mejores salarios.
  11. El diálogo y la unidad de esfuerzos de las organizaciones sindicales y empresariales sustentan de manera fundamental a la Nueva Cultura Laboral. Es necesario consolidar el diálogo y la concentración como los métodos idóneos para que las relaciones obrero – patronales se desarrollen en un clima de armonía.
  12. Una justa compensación del trabajo. La clave de la ética social es la justa remuneración de todos los factores de la producción, procurando que se den las condiciones favorables para la generación de un empleo digno productivo.

    El empleo digno debe entenderse como aquel trabajo que recibe una compensación justa y suficiente para cubrir las necesidades básicas del trabajador y de su familia, al tiempo que contribuye a su desarrollo personal y profesional. El esfuerzo del trabajador permitirá generar los productos y los servicios de calidad que demanda la sociedad.

Con esta nueva visión de la Cultura Laboral aspiramos a volver histórica esta oportunidad de cambio, que va mas allá de una mera transición. Es responsabilidad de cada hombre y de cada mujer contribuir a que México sea ese País de clase mundial con el que soñamos. Mediante el compromiso y el trabajo en equipo, es posible.

Beneficios de la Nueva Cultura Laboral

  • Una mejor oportunidad para el desarrollo personal y familiar de los trabajadores y el reconocimiento de sus logros en la empresa.
  • La satisfacción de colaborar en un trabajo trascendente para el desarrollo de la sociedad y, en consecuencia, de nuestro País.
  • Inserción de la mujer en el ámbito laboral, en condiciones de equidad.
  • Capacitación que propicia una formación integral del trabajo y su crecimiento profesional.
  • Productos competitivos en el mercado mundial y servicios dignos para responder a las necesidades de la sociedad.
  • Cuidado y mejora del medio ambiente.
  • Condiciones de trabajo acordes con la dignidad de la persona.
  • Inserción de grupos en condiciones de vulnerabilidad al desarrollo productivo.
  • Mejor ambiental laboral.
  • Sindicalismo moderno y representativo.
  • Mejores relaciones laborales entre los actores de la producción.

Nueva Cultura Laboral III

I. Objetivos Centrales

  1. Fomentar la revaloración del trabajo humano, otorgándole la dignidad que le corresponde como medio para la satisfacción de las necesidades materiales, sociales y culturales de los trabajadores.
  2. Propiciar niveles de remuneración justos y equitativos
  3. Impulsar la capacitación de los trabajadores y empresarios.
  4. Favorecer el cuidado del medio ambiente y la aplicación integral de las disposiciones relativas a seguridad e higiene.
  5. Estimular la creación de empleos y la preservación de los existentes mediante el uso racional de los recursos disponibles.
  6. Consolidar el diálogo y la concertación como los métodos idóneos para que las relaciones obrero-patronales se desarrollen en un clima de armonía.
  7. Promover el pleno cumplimiento de los derechos constitucionales, legales y contractuales de carácter laboral.
  8. Reconocer la importancia de dirimir las controversias ante los órganos jurisdiccionales encargados de impartir justicia laboral.

II. Principios Básicos

  1. La buena fe y la lealtad entre las partes son principios indispensables para el buen desarrollo de las relaciones laborales.
  2. La resolución de controversias ha de sustentarse, en el marco de la ley, en los valores fundamentales de la justicia, la equidad y el diálogo.
  3. La determinación de generar una cultura nacional de productividad y calidad, que coadyuve a la preservación y fomento de las fuentes de empleo.
  4. Los trabajadores han de percibir una remuneración justa y tener acceso a servicios de seguridad social de la mayor calidad, para ellos y sus familias, que les permitan asegurar un nivel digno de vida, durante y después de su actividad productiva.
  5. El empresario ha de contar con el mejor desempeño de sus trabajadores, lo que permitirá elevar la productividad y competitividad, y con ello obtener un valor agregado que redunde en beneficio de la propia empresa, de los trabajadores y de la sociedad.

III. Principios de Ética en las Relaciones Laborales

  1. Los trabajadores, los patrones, los sindicatos y las autoridades laborales deben impulsar una cultura de cumplimiento de las normas jurídicas.
  2. Todos los sectores deben impulsar aquellas actitudes que fomentan la veracidad en las relaciones laborales.
  3. La responsabilidad de los trabajadores, patrones y sindicatos, basada en principios éticos, debe ser el valor determinante de su conducta en los procesos productivos.
  4. El ejercicio de la representación legal, tanto de patrones como de trabajadores, deberá llevarse a cabo en estricto apego a principios éticos y jurídicos.
  5. Los sectores productivos pugnarán siempre porque la legislación siga reconociendo la plena libertad de asociación, garantizada constitucionalmente.

En congruencia con lo anterior, a continuación se señalan algunas de las conductas debidas de: trabajadores, patrones, sindicatos, así como autoridades laborales.

Los trabajadores deberán:

  • Asumir íntegramente sus responsabilidades en el trabajo.
  • Preservar los bienes de la empresa.
  • Actuar con honestidad en la ejecución de sus labores, orientados siempre por la veracidad, la probidad, el esfuerzo, la creatividad y la productividad.
  • Capacitarse para elevar la productividad como medio de superación personal y colectiva.
  • Realizar sus labores con la calidad, esmero y cuidado apropiados.
  • Respetar a todos sus compañeros y al personal directivo de la empresa, procurando ayudarlos en todo aquello que tienda al mejor desempeño de su trabajo.
  • Mantener una actitud de diálogo con todos los miembros de la empresa: personal directivo y trabajadores.
  • Guardar la lealtad y confidencialidad debidas respecto a los procesos productivos, administrativos y técnicos de la empresa en la que laboran.
  • Abstenerse de obstaculizar la debida marcha de los procesos laborales.
  • Considerar la participación sindical como un medio para hacer efectiva la defensa justa de los legítimos intereses de los agremiados.

Los patrones deberán:

  • Privilegiar el respeto, buen trato, y dignificación de los trabajadores, en un marco de justicia y equidad.
  • Retribuir a los trabajadores con un salario remunerador conforme a lo que establece la Ley.
  • Proporcionar a sus trabajadores la capacitación adecuada y los elementos necesarios para el buen desempeño de su trabajo.
  • Cumplir sus obligaciones en materia de seguridad social y de vivienda para los trabajadores.
  • Observar las medidas de seguridad e higiene y propiciar el desarrollo de un ambiente de trabajo que promueva la mejor protección de la salud de los trabajadores.
  • Procurar una administración eficiente, que permita optimizar el uso de los recursos, organizando a sus trabajadores de forma productiva.
  • Llevar a cabo la planeación de las empresas a mediano y largo plazo, de forma tal que, aun en caso de reestructuración, se privilegie la preservación de la planta de empleo.
  • Informar a quienes integran la empresa con oportunidad, claridad y veracidad, la realidad de su desempeño.
  • Abstenerse de obstaculizar la debida marcha de los procesos laborales.
  • Desempeñar los puestos de representación empresarial con vocación de servicio.

Los sindicatos de trabajadores y las asociaciones patronales, deberán:

  • Conducirse apegados a derecho, con vocación de servicio y conforme a principios éticos en beneficio de sus asociados.
  • Velar en todo momento por el mejoramiento y la defensa justa de los respectivos intereses de sus asociados.
  • Mantener una actitud de diálogo, respeto, armonía y buena fe en todas las relaciones con su contraparte.
  • En las revisiones salariales y contractuales, acordar remuneraciones y prestaciones que satisfagan las necesidades normales de un jefe de familia en lo material, social y cultural, y para proveer a la educación de sus hijos, teniendo siempre en cuenta la situación económica del país y de la empresa.
  • En reconocimiento de la libertad de asociación, ceñirse siempre a conductas apegadas a derecho, a fin de evitar las confrontaciones ilegales por la titularidad de los contratos colectivos.
  • Llevar a cabo las elecciones sindicales que correspondan, en un clima de armonía, respeto y con sentido democrático.
  • Salvaguardar el patrimonio sindical para alcanzar plenamente los fines de la organización.

Las autoridades del trabajo deberán:

  • Respetar los derechos de los trabajadores y de los patrones, procurando la armonía entre los factores productivos, en el marco de la ley.
  • Promover la creación de condiciones adecuadas para el éxito de las empresas y el bienestar de los trabajadores.
  • Actuar siempre apegadas a derecho y a principios éticos en beneficio de los mejores intereses de la sociedad.
  • Ejercer sus atribuciones conforme al principio de legalidad, con un estricto sentido de justicia y equidad, y con probada honradez y eficiencia.
  • Ser factor de confluencia de las partes, procurando la solución conciliatoria de los conflictos.
  • En el caso de las autoridades jurisdiccionales, resolver los litigios de manera pronta, completa, justa e imparcial.
  • Capacitarse y actualizarse permanentemente.
  • Propiciar, vigilar y hacer que se cumplan las normas laborales.

IV. Principios en Materia de Derechos Laborales, Procuración e Impartición de Justicia Laboral

  1. Fomentar el respeto recíproco al ejercicio de los derechos laborales para alcanzar el mejoramiento de los niveles de vida de los trabajadores y la preservación de las fuentes ocupacionales.
  2. Es necesario fortalecer y dinamizar la función jurisdiccional que asegure la impartición de justicia pronta e imparcial. En consecuencia, las partes han acordado hacer los siguientes planteamientos:
    • La conciliación, previa o durante el procedimiento laboral, ha mostrado en la práctica ser un efectivo instrumento alterno de solución de controversias.
    • Es importante robustecer la autonomía funcional de los órganos de impartición de justicia laboral, con prevalencia de su composición tripartita y de los principios de justicia social. Resulta necesario implantar la carrera judicial en el ámbito de la justicia laboral, a fin de mejorar los métodos de selección, preparación y promoción, lo que redundará en una mayor profesionalización de los juzgadores.
  3. Es importante ampliar y mejorar los servicios de asesoría jurídica gratuita que presta la procuraduría de la defensa del trabajo, sobre todo, en beneficio de los trabajadores de escasos recursos.

V. Principios en Materia Económica

  1. Consideraciones Generales
    • El único camino viable para multiplicar los puestos de trabajo es producir las condiciones necesarias para que la economía mexicana crezca en forma dinámica y sostenida.
    • Los medios idóneos para satisfacer ese objetivo conjunto son la inversión y la productividad.
    • Para incrementar el nivel de inversión es indispensable aumentar el ahorro interno, para lo cual se requiere mejorar la eficiencia, desarrollar y consolidar sistemas e instrumentos financieros y fortalecer un entorno de certidumbre y estabilidad.
    • Se deben reforzar las políticas orientadas a elevar los niveles de educación y capacitación de la población.
    • México no debe permanecer ajeno al entorno de globalización y de alta competitividad que caracteriza a la economía mundial, pues de hacerlo se limitaría la capacidad de crecimiento económico y de generación de empleos bien remunerados.

  2. Consideraciones en materia de educación, capacitación y productividad
    Reconociendo la importancia de la educación y la capacitación para introducir un cambio de actitudes y conductas que promuevan la creación de una nueva cultura laboral, y para elevar la productividad de los trabajadores y de las empresas, se formulan las siguientes consideraciones:
    • Los procesos productivos no sólo requieren de equipos y tecnología de punta, sino también de nuevas formas de gestión, organización y capacitación para el trabajo productivo, que estimulen la capacidad de innovación, el potencial creativo y la superación intelectual de los trabajadores.
      La transformación productiva y organizacional implica que trabajadores y empresarios adquieran y actualicen permanentemente conocimientos, habilidades y destrezas, tanto para el trabajo como para la actividad empresarial, respectivamente.
    • La educación y la capacitación, además de ser fuentes fundamentales de productividad y eficiencia en las empresas y de mejores condiciones de trabajo y remuneración para los trabajadores, inculcan valores como la responsabilidad, la solidaridad, la superación continua, la capacidad de adaptación al cambio y el trabajo en equipo, entre otros.
    • La persona encuentra en el proceso de educación y capacitación el medio para ejercer plenamente su libertad con responsabilidad, para su propia realización y, en consecuencia, la de su sociedad.
    • La antigüedad debe tener como reconocimiento prestaciones económicas, vacaciones y primas, entre otros estímulos.
      Debe señalarse que la promoción a puestos de categoría superior ha de realizarse con base en la capacidad del individuo, y en caso de que los trabajadores demuestren estar igualmente capacitados, en términos de aptitudes y eficiencia, habrá de promoverse, en igualdad de circunstancias, a quien goce de mayor antigüedad.
    • Con objeto de aumentar la productividad en los centros de trabajo y en la economía en su conjunto, los lineamientos que se deben seguir en el esfuerzo educativo y capacitador se sintetizan en los siguientes puntos:
      • Debe promoverse que en los planes de estudios de los diversos niveles educativos y en los programas de capacitación se incluyan contenidos que fomenten valores fundamentales como la calidad, la productividad, el respeto, la justicia, la equidad y el reconocimiento del trabajo como una vía para el progreso personal y colectivo.
      • Es necesario reforzar los valores tanto, en la formación personal, como en la vida cívica y social; educar, enseñar e impulsar los valores del trabajo como ámbito para la completa expresión y crecimiento de la persona. Debe educarse para la responsabilidad y la excelencia.
      • Debe fomentarse una cultura de la capacitación que está asumida por trabajadores y empresarios como un valor esencial para el mejoramiento de la productividad y la superación personal.

      Mediante la educación, estaremos incidiendo en un cambio de actitudes y conductas que contribuirán a crear una nueva cultura laboral que rebase los límites de la simple instrucción técnica, capacitación y adiestramiento para el trabajo.
      Por lo anterior, trabajadores, empresas, sindicatos y autoridades, en un esfuerzo corresponsable, deben privilegiar la educación y la formación para que la nueva cultura de trabajo sea una realidad que enriquezca a la sociedad mexicana.